Castropol

Asturias

La Villa de Castropol, capital del concejo del mismo nombre, se ha ido configurando a lo largo de la Historia como un núcleo que ejemplifica perfectamente la adaptación de los hombres al terreno sobre el que se asientan, por muy irregular que este sea. También es muestra de ejemplos destacados de los distintos estilos artísticos que se han venido sucediendo en Asturias a lo largo de los tiempos, sobre todo desde el siglo XVI a la actualidad (tras el grave incendio que sufrió en 1587). Así, estilos como el barroco, el modernismo, el eclecticismo, el racionalismo o el regionalismo montañés alcanzan en Castropol altas cotas de perfección, en edificios tales como los Palacios del Marqués de Santa Cruz de Marcenado, del Valledor o el de las Cuatro Torres, la iglesia dse Santiago Apóstol, Villa Rosita, el Casino, o el propio Ayuntamiento. También la arquitectura popular asturiana encuentra aquí acomodo, materializándose en ejemplos tan interesantes como Casa Ovidio o Casa Murias.
La constatación de la importancia artística, y también histórica, de Castropol llevaron a la entonces Consejería de Cultura del gobierno del Principado de Asturias a incoar, con fecha 20 de noviembre de 1997, el expediente de declaración de Bien de Interés Cultural (Conjunto Histórico), a favor de la Villa.

POBLE CANDIDAT A

Premi MILLOR POBLE CULTURAL

Castropol respira cultura por sus calles. A la innegable belleza artística y arquitectónica, se suman la acción de sus gentes por conservar su legado cultural, acrecentarlo y seguir manteniendo y transmitiendo para las generaciones venideras, el “alma” de este singular enclave del occidente Asturiano.
Luis Cernuda escribía que “Santiniebla/Castropol” tiene una belleza sublime. Manuel Bartolomé Cossío, creador de las Misiones Pedagógicas, deseó “mil castropoles en España” y Federico García Lorca, paseó por sus calles, admiró sus vistas y departió con sus gentes, quienes seguramente le inspiraron algún verso o cancioncilla, cuando en 1932 visitó la villa.
Por sus calles todo emana cultura: arquitectónica, artística, natural, etnográfica, bibliográfica, gastronómica... sus gentes, sus proyectos culturales, sus actividades y propuestas, con distintas asociaciones y fundaciones trabajando y aportando ideas con un mismo fin: seguir manteniendo a Castropol como un pueblo que vive y ama la cultura.

CULTURA EJEMPLAR. Pueblo ejemplar de Asturias 1997.
En el acta el jurado señala que “Castropol, villa y capital del concejo del mismo nombre, ha albergado desde siempre un grupo humano vital y despierto que, de una forma callada y sin grandes alardes, ha sabido poner en marcha y mantener vivas iniciativas únicas en la comarca, colaborar solidariamente en la realización de obras comunitarias o materializar su sensibilidad hacia el patrimonio cultural que le fue legado históricamente”
CULTURA CENTENARIA. Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo.
Cien años de cultura y lectura desde 1922, año en el que abre sus puertas la Biblioteca de Castropol y que ha mantenido viva hasta hoy en día la llama de la cultura entre las gentes del Occidente asturiano. Sus propuestas y programas culturales han servido para crear conciencia de pertenencia al territorio, y ha facilitado a sus gentes instrumentos y habilidades culturales que han sido reconocidas a nivel nacional.
CULTURA NATURAL. Paisaje protegido.
El concejo de Castropol cuenta con un importante patrimonio natural, reflejo del respeto, cariño y dedicación de nuestros ancestros, que han sabido conservar este gran legado hasta nuestros días, generación tras generación. El 18 de septiembre de 2007 la UNESCO declara la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón, donde se encuentra integrado en municipio de Castropol.
La Ría del Eo es una marca de identidad y a través de ella y con ella se define territorio y paisanaje.
CULTURA DEPORTIVA. Club de mar de Castropol.
Como en muchos otros pueblos costeros, en Castropol se celebraban regatas de lanchas a remo por lo menos desde el siglo XIX pero es de las celebradas en las primeras décadas del XX de las que ha quedado perdurable recuerdo, debido sobre todo a los relatos del escritor Pedro G. Arias, que llegó a competir en ellas como patrón de La Bala, la más memorable de las embarcaciones castropolenses de aquella época.
Sin embargo las diferencias entre las embarcaciones, al no estar construidas específicamente para la competición, eran en todas partes permanente causa de encendidas discusiones, en las que los vencidos trataban de buscar excusa a su derrota. Por ello, ya en la época posterior a la Guerra Civil, la Federación Española de Remo extendió su reglamentación a las embarcaciones tradicionales y definió las características de tres tipos de ellas: el batel, la trainerilla y la trainera.
En 1949 la nueva normativa fue aceptada por los pueblos de la zona asturgalaica, y el 25 de julio Castropol estrenaba su primer batel. El club comenzó, pues, dedicándose exclusivamente a ese remo denominado de banco fijo, y dentro de él a la modalidad de bateles; en 1961 debutó en la de trainerillas, en 1962 en la de traineras; y en 1977 dio el salto a las modalidades de banco móvil (remo olímpico). Desde entonces compite en todas ellas y en todas las categorías, habiendo acumulado un impresionante palmarés, incluidos numerosos títulos de Campeón de España, y habiendo proporcionado remeros a los Equipos Nacionales de España en Campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos.
Se calcula que el Club de Mar de Castropol ha competido a lo largo de su historia en unas 1.200 regatas.
CULTURA ETNOGRÁFICA. Bote de vela latina.
En el siglo XII, el estuario del Rio Eo permitió a los pueblos litorales de Ribadeo, Vegadeo y Castropol empezar con un incipiente comercio de cabotaje en el que la pesca y la construcción naval jugaron un papel importante. Durante el siglo XVIII, la pujanza económica y comercial de la zona hizo que se concentraran en sus principales localidades un importante número de armadores y casas de comercio vascas, catalanas, gallegas y asturianas; lo que propició la construcción naval de los astilleros de ribera.
Entre 1750 y 1850, en el estuario se mantuvieron activos una veintena de astilleros de ribera que satisfacían la demanda de las flotas pesquera de altura y de cabotaje fluvial.
En la actualidad trabajan los herederos de toda una tradición de construcción naval en la que el enclave de La Linera (Castropol) y el estuario del Río Eo han sido piezas fundamentales dentro de la historia y desarrollo de la construcción naval asturiana. En el Astillero de Carpintería de Ribera de la Linera, fueron construidas dos Urcas (galeras) que lucharon en la Armada Invencible para defender los intereses españoles.
Los botes ocupan un lugar destacado en la imaginería identitaria de Castropol y constituyen un importante patrimonio etnográfico. En la actualidad se trabaja para que su historia y su valor se preserve para la generaciones venideras.
CULTURA Y COSTUMBRES LOCALES. Alfombras florales. Fiesta de interés turístico regional.
Castropol es una de las villas de tradición más antigua que destaca por la preparación de las alfombras florales. Todos los años se celebra la festividad del cuerpo de Cristo, bajo palio, acompañado por los niños y niñas de primera comunión llevando a hombros al niño Jesús y a la virgen, seguidos por la banda de música recorren las calles de Castropol. Calles que se adornan para la ocasión, con vistosas alfombras florales aludiendo a distintos temas, algunos de ellos religiosos.
La agrupación de artistas florales de Castropol ha conseguido poner en valor un arte que viene desplegándose en la villa «desde siempre»
Estas alfombras son realizadas por todos los vecinos y vecinas, y supone un gran trabajo artesanal que lleva meses de preparación: primero se deben diseñar los dibujos que llevarán las alfombras, y las medidas, posteriormente, decidir los colores y materiales, los días previos a la fiesta, recolección de flores, y durante la noche anterior, todos los vecinos adornan las calles principales de la Villa.
Para la confección de estas maravillosas alfombras se utilizan principalmente flores, acompañadas de semillas, conchas, piedras, y posos de café.
Aunque en muchos pueblos es habitual esta costumbre, las características de Castropol, con sus calles estrechas y el arte y dedicación de los autores de esas alfombras hacen de esta celebración algo muy especial.
CULTURA GASTRONÓMICA. Festival ¡Somos la ostra!
Todos los años, en el puente de mayo, se celebra este evento gastronómico, consolidado como uno de los atractivos turísticos de la Comarca Oscos-Eo. Se trata de un festival único en Asturias, que tiene en la ostra cultivada en el Eo a su principal protagonista.
Además de las degustaciones de ostras, se puede disfrutar de numerosas actividades que complementan un programa de lo más apetecible, pensadas para llevarse de Castropol un buen sabor de boca.
El Festival de la Ostra de Castropol es un proyecto que dinamiza y diversifica la actividad económica de la zona, con la participación de más de 60 empresas, clubes y asociaciones del municipio; con una creciente asistencia de visitantes en cada edición.
CULTURA ASOCIATIVA.
Numerosas asociaciones y fundaciones trabajan todo el año por la cultura en la Villa de Castropol. Esto permite disponer de una rica y variada oferta cultural que llega a todos los públicos y todos los gustos. Música, arte, exposiciones de todo tipo, conferencias… componen una completa gama de opciones que convierte a Castropol en un pueblo generador de actividad cultural.
La Banda de gaitas El Penedón, organiza desde hace varios años el Encuentro de Banda de Gaitas “Quirolo”, que trae a la villa de Castropol a las agrupaciones más destacadas del panorama musical tradicional asturiano.
La Sociedad Casino-Teatro. Ofrece, fundamentalmente, en período estival una variada programación para todos los públicos. Conciertos musicales, actividades infantiles, jornada de magia, exposiciones, conferencias, colaboraciones con otros agentes locales y culturales.
La Fundación Ría del Eo, desarrolla a lo largo del año una intensa programación cultural propia con el diseño de actividades de todo tipo como conferencias, publicaciones y exposiciones. La colaboración con otras entidades, entre ellas la Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo, es muy intensa y productiva.

Todas estas actividades provenientes de distintos organismos y asociaciones, hacen de Castropol un auténtico Faro cultural del que se beneficia toda la comarca occidental asturiana.

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